
27 de Julio de 2008
REVISTA EFE EME / JULIO 2008
Excepcional ejemplo de lo que debe ser un disco en directo, al menos en lo que a rock and roll se refiere. Sonido sucio, real, una audiencia partícipe, una banda que alcanza su punto de ebullición a los pocos minutos de haber iniciado el primer tema y se mantiene caliente hasta el final del concierto. Pocos hay capaces de facturar y capturar dicho espectáculo. Burning son uno de ellos, la última banda callejera de España, la única capaz de conjugar estilo y chulería castiza en un solo paquete, a años luz de cualquier producto suburbano de esos que parecen hacer enloquecer a la adolescente juventud española. Burning laten en la calle, pero su autenticidad no proviene del vómito y sordidez quinceañera, sino que nace en su concepto, en la cultura de un Madrid en estado comatoso que una vez conoció la gloria entre buen wisky y billares. No, el calimocho no se sirve en este local.
Irónicamente, la sala madrileña Joy Eslava, pasto frecuente del vacuo diseño y de la estupidez moderna, carnaza para el acné desorientado, parece haberse tornado la meca de la resistencia del buen “gourmet” musical en lo que a conciertos y grabaciones se refiere (Los Ronaldos y Jaime Urrutia registraron entre sus paredes sus recomendables últimos trabajos en vivo). Hasta ese punto ha llegado nuestro adormecido Madrid, hasta el punto de arrinconar la cultura en lugares en los que no cuadra, ni casa, ni se adapta. En cualquiera de los casos, demos gracias que aún podemos ser testigos del rock en directo, dentro de poco las alternativas para poder ver a bandas de cierta convocatoria van a tener que ser las aceras.
Ante un público fiel y entregado, seguramente poco acostumbrado a la incomodidad del local, los Burning desgranan un repertorio mayoritariamente acústico (aunque las guitarras eléctricas se hacen un hueco en los últimos temas) y demoledor. Con un Johnny Burning majestuoso al frente, la nueva encarnación del grupo se muestra pletórica. La grabación cruda les favorece como un traje hecho a medida y demuestran que están vivos, muy vivos. Con un repertorio certero, clásico, rematan un trabajo doble (más DVD) esencial en su discografía, un pequeño clásico para todo aquel que disfrute del rock urbanita y un incentivo para que la juventud se anime a acercarse a conocer a un mito que cuenta en este disco con las colaboraciones de Quique González y Pereza. ¿A qué esperan los fans de ambos para descubrir a una referencia fundamental para sus ídolos?
En cualquiera de los casos, y al margen de ventas, Johnny y sus chicos pueden estar satisfechos, por su valentía (¡un disco doble en estos tiempos!) y honestidad (¡un directo sin retocar!). Han editado un verdadero homenaje a sí mismos, a su historia, a sus desaparecidos compañeros y a Madrid, ciudad que durante las dos horas de duración del trabajo resucitan. Queremos el nuevo disco en estudio ya.
JUAN JOSÉ ORDÁS FERNÁNDEZ.
|
3 de Junio de 2006
EL PAIS (BURNING TRANSFORMA JOY ESLAVA)
Burning transforma Joy Eslava
La legendaria banda madrileña graba en la discoteca un disco en directo en formato acústico
Por una noche, la del pasado jueves, la elegante sala Joy Eslava, en el corazón de la capital, abandonó sus buenas maneras para trocarse en garito de rock and roll, con todas las connotaciones canallas y barriobajeras posibles que eso conlleva. Burning, el legendario grupo de rock formado en La Elipa en la primavera de 1974, muchos años antes de la movida, tuvo la culpa de ese cambio de apariencia. Las melenas, la camiseta negra bien sudada, las gafas oscuras, los tejanos y las zapatillas eran la indumentaria de la mayoría del público, tan alejadas de los modelitos que suelen verse por ahí otras noches.
Los instrumentos eléctricos dieron paso a los de madera, pues Burning grababa en directo y en formato acústico, un compacto y DVD, en el que repasaba lo más granado de su repertorio. Burning transformó la sala por una noche en una abrasiva caldera de rock and roll donde, al compás de canciones como No es extraño, Es especial, Mueve tus caderas, Como un huracán, Jim Dinamita, Miéntelas, Una noche sin ti, ¿Qué hace una chica como tú...?, cientos de almas vibraron y se emocionaron. Se confirmaba, al ver a sus seguidores -algunos, muy jóvenes- tan atentos y ensimismados con el carismático Johnny Cifuentes, compositor, pianista, cantante, líder de la banda y único superviviente de sus primeros tiempos, aquello de que no hay mayor espectáculo que un concierto de rock and roll hecho con pasión.
A Johnny, acaso el último romántico del rock español, le queda pasión para rato, a pesar de la edad (bien entrados los cincuenta) y tanta experiencia acumulada. Menos ruidosos, pero con más matices y sutilezas, los Burning repasaron sus canciones más bonitas, trayéndose de Castellón a un cuarteto de cuerda (viola, dos violines y un violonchelo) e invitando varias veces al escenario al armonicista Ñaco Goñi y a otros insignes artistas como Quique González y Pereza, con los que interpretó, respectivamente, Esto es un atraco y Mueve tus caderas.
Se hartó Johnny, con sus eternas gafas oscuras, tan chuleta y macarra, de piropear a Madrid y a su gente, de recordar el Cocodrilo, el bareto rockero que durante años regentó en El Batán junto al desaparecido Pepe Risi, compañero de faenas musicales y vitales. Cuando cantó Las chicas del Drugstore, Johnny habló del Madrid de los setenta, mientras que otras veces lo hizo de Chueca, Vallecas, La Elipa y tantas calles que protagonizan sus canciones. Con un emocionante Sweet Virginia, de los Rolling Stones (´nuestros papás´, dijo) entró en la tanda de despedida, que terminó, tras Una noche sin ti, con un público enardecido al que le costó aceptar que los Burning, después de una noche de rock madrileño de pura cepa, no volvieran a salir al escenario. FERNANDO ÍÑIGUEZ - Madrid
|
5 de Octubre de 2005
BURNING EN ROLLING STONE
Carlos Marcos escribe un interesante artículo sobre la actualidad de la banda, en el que también se recuerdan sus primeros años a través de un emotivo feedback que descubre el porqué de la más grande leyenda del Rock'n'Roll en castellano.
|
18 de Marzo de 2005
BURNING EN BADAJOZ
|
20 de Marzo de 2005
BURNING EN CÁCERES
|
23 de Septiembre de 2005
PRESENTACIÓN EN SEGOVIA DEL DISCO ALTURA
|
6 de Diciembre de 2004
ACTUAL 2004
En portada del diario La Rioja
|
9 de Marzo de 2003
REFLEJOX
Portada del número de Enero/Marzo de 2003
|
13 de Diciembre de 2005
RUTA 66/ NÚMERO 222
Burning cerró con su segundo elepé una década y parece finiquitar una época con estos dieciséis dulces. No conozco sus intenciones pero se intuye una cierta búsqueda de (merecido) auto-homenaje, de pasar página llamando cretino a quien espere a su disolución para reconocerle a la banda sus méritos. Nunca han escondido sus influencias ni pretendido ser más de lo que realmente son, la mejor banda de rock de este árido país, y con la vista puesta en sus adorados Stones Johnny se ha marcado su ´Stripped´ particular. Tratamiento acústico para dieciséis perlas escogidas de su extenso repertorio, candiones mayormente susurradas con su chulería habitual por su líder, aquí concentrado, contenido, menos canalla que de costumbre pero fantástico como vocalista, buscándole el punto justo a cada tema. ¿Qué decir de sus acompañantes? Algunos seguirán buscando infructuosamente a Pepe Risi y a Toño, pero ellos defienden la marca con sensibilidad, cariño una solvencia instrumental desconocida por anteriores miembros del gupo: sólida base rítmica, rica en matices la guitarra de Edu. No podían faltar invitados (un reverente Quique González cantando a medias ´Esto es un atraco´, Ñaco Goñi soplando su armónica) ni un histórico a los controles (¡Carlos Narea!), pero lo que realmente sigue funcionando es la sensación de vida real contenida en ´Jim Dinamita´, la emocionante ´Una noche sin ti´ o la versión country de ´Miéntelas´. Se despiden pidiéndole a su nena que no pare de mover las caderas, sabio consejo que esperemos se apliquen en carne propia. Quien busque morbo, que escarbe en otro lugar: aquí sólo abunda esa elegancia de barrio que muchos han querido clonar sin resultado, ese guiño cómplice que cualquiera que haya vendido su alma al rock`n`soll reconoce.
Alfred Crespo.
|
10 de Diciembre de 2005
TODAS LAS NOVEDADES
Asistimos estupefactos a una nueva remesa de desenchufados perpetrados por artistas patrios. Faceta por la que se decantan hasta tipos coléricos y tan aguerridos como Señor No. Dios nos pille confesados, dirán algunos. Y más cuando los rockeros más chelis de La Elipa, Burning, se nos van de naja con la electricidad y se convierten en unos modositos de acústica y slide . De pipiolos los tacharán algunos, y aunque así a ojímetro la muvi pinte chunga, no hay que disparar las alarmas precipitadamente. Burning no se andan por las ramas en esta ocasión, y acompañados de músicos tan insignes como Ñaco Goñi, Tito Dávila y Osvi Grecco, recurren a sus temas más punteros para hacer esta camaleónica e irregular celebración. Es cierto que “Como un huracán”, “Jack gasolina”, “Las chicas del drugstore”, “Ojos de ladrón” o “Miéntelas” tienen unos arreglos propios de la factoría de los hermanos Urquijo: melodías de cloroformo, pianillos de terciopelo y slides que doblegan el trazo macarra de las originales. Pero los de Johnny Cifuentes y el malogrado Pepe Risi nunca estuvieron hechos de la misma pasta que Los Secretos. Y eso se nota en “No es extraño”, “Esto es un atraco”, “¿Qué hace una chica como tú?”, “Jim Dinamita”, “Es decisión” o “Mueve tus caderas”, insignes himnos de barrio donde se nota la chulería y la clase de estos eternos rockeros. No es por hacerles la rosca, pero estos dieciséis chupitos de licor de madroño, aunque no lleguen a ser mano de santo, tampoco resultan un muermo . Que sí tronco , que a los Rolling de la Elipa les han salido canas. Pero siguen fieles a lo suyo, con sus chupas y sus gafas de sol. Miguel Angel Sánchez Gárate
|
12 de Diciembre de 2005
POPULAR 1 / NÚMERO 386 ********
Si hubiera que escoger a las cinco bandas o artistas más destacados dentro de la historia del Rock patrio, Burning figuraría en la lista por derecho propio. Lo tienen absolutamente todo: leyenda, una música infestada de la melancolía de los perdedores y la desgracia de haber perdido a dos de sus miembros originales. Pero, por encima de todo eso, lo que prevalece es la calidad de sus canciones, que siempre han tenida un sello propio, único, original, llenas de esa rebelde tristeza de tintes stonianos. Por esa razón, ha funcionado la idea de volver a grabar varios de sus éxitos en formato acústico, y así piezas como ´No es extraño´, ´Es decisión´ o ´Lujuria´ siguen brillando en este álbum que Johny Cifuentes y compañía nos ofrecen bajo el nombre de ´Dulces Dieciséis´ y que intenta pasar revista a la trayectoria del grupo. La selección de los temas ha corrido a cargo de los fans gracias a ese invento que son las páginas web, por lo que algún seguidor puede añorar la ausencia de himnos como ´Ginebra seca´, ideal para entonar al lado de una barra bien surtida y en femenina compañía. De todas formas, como reza el proverbio, aunque no estén todas las que son sí que son todas las que están y no faltan a la cita ´Las chicas del drugstore´, ´Esto es un atraco´ o ´Una noche sin ti´. Aunque se mantengan intactas en la memoria las célebres interpretaciones originales, contagiadas de fiera electricidad, las versiones acústicas logran desnudar los sentimientos de sus versos haciéndolas, si cabe, más cercanas e igualmente intensas. Además, los años en la carretera ha hecho acreedor a Cifuentes de muchísimas amistades, por lo que la actual y rejuvenecida formación de los Burning ha logradola colaboración de músicos como Tito Dávila, Ñaco Goñi, Osvi Greco o Quique González, que comparte micrófono con Johny en la iprescindible ´¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?´. Más que ante un disco, estamos ante una manera de entender la música de mano de unos supervivientes.
Federico Navarro
|
7 de Diciembre de 2005
MONDO SONORO NÚMERO 124 (DICIEMBRE 05)
Clásicos entre los clásicos del rock español, Burning están de vuelta, afortunadamente para darnos otra alegría. En su nuevo disco, Johnny Cifuentes y conpañía recuperan dieciséis joyas de su repertorio, ofreciéndonos una nueva perspectiva de las mismas al reinterpretarlas en formato acústico. Cabe suponer que no faltará quien piense que la formación madrileña se refugia en creaciones pertenecientes a tiempos mejores, forzada por la ausencia de una inspiración actual equiparable a la de entonces. Puede que tengan razón, pero, ¡qué diablos! ¿a quién importa eso cuando un conjunto de canciones traspasa la racionalidad hasta sacudir la fibra sensible del oyente? ´¿Qué hace una chica como tú...´ suena fantástica en formato desenchufado. ¿Y qué podemos decir de ´Mueve tus caderas´ (el primer sencillo) ¿y de ´Jim dinamita´? y así podríamos seguir hasta mencionar todo el repertorio seleccionado. Burning van asociados a una actitud admitable y simbolizan una época entrañable que no deberían ser nunca olvidadas. Este trabajo es otra prueba concluyente al respecto.
Xavier Llop
|
18 de Noviembre de 2005
EFE EME / NÚMERO 73
He de confesar que los Burning se aparecen en mi memoria (digamos sentimental) desde 1975. Luego se fue el primer cantante y sobrevivieron; grabaron un disco con invitados, y sobrevivieron; luego se fue Pepe Risi al otro barrio y casi nadie aportaba un duro porque Burning levantara la cabeza. Hay que reconocer que Johnny Cifuentes ha sido dutante muchos años el más sensato de una banda de majaras propensos a los excesos y con este disco demuestra que es la verdadera esencia de Burning (no queda otro al que echarle las culpas). Dieciséis clásicos de Burning cocinados a fuego lento. Es decir, eso que los gringos llaman unplugged (o desenchufado) y que sirve (según gustos) para amariconar los repertorios o descubrir las venas sensibles de Kurt Cobain. El caso es que Johnny ha tenido la buena idea de meter el repertorio al baño maría de unas guitarras acústicas que cuadran fetén con su piano de toda la vida y ¡ta-ta-tachán! discazo a la vista y unas caciones remozadas que no pierden el sabor de barrio. Una sensibilidad de chupa de cuero y puticlub de carretera, macarra y cordial que tantas buenas horas nos ha hecho perder en la barra de un bar y que han quedado inmortalizadas en la historia del ROCK con mayúsculas y sin matices. Esta nueva lectura de Burning permite recuperar las tendencias de la banda de la Elipa. Por un lado la cita a los grandes refentes (Stones, Burdon, Doors) y por el otro, la querencia hacia personajes marginales, el tipo que sale del talego con un permiso para quitarse el polvo. (´Weekend´), el que está a punto de dar un palo (´Esto es un atraco´). Hay un capítulo especial a las mujeres de vida alegre,delicioso el tratamiento de ´Las chicas del Drugstore´ y el cínico machote de ´miéntelas´. Hay canciones de sexo urgente (´Como un huracán´), y canciones de ausencias (´Una noche sin ti´ ´Lujuria´). La que fue un éxito ´Qué hace una chica como tú...´ se empequeñece ante el subidón de esas canciones que crecen lo mismo que el blues mejor cuanto más lentas. Lo dicho, la enhorabuena a Johnny por aguantar y regalarnos los oídos sin aclarar si es, o no, extraño, que tú estés loca por mi.
Jose Manuel Gómez
|
11 de Noviembre de 2005
EP3 (EL PAIS) ****
Después de 30 años, muchas pérdidas (hasta dos cantantes), Johnny, el único superviviente de la formación original, tira de la mejor banda de rock and roll de este país. Aquí graban sus clásicos a ritmo de honky-tonk, cadencia de garito que le sienta de maravilla a su repertorio vacilón. Y un mensaje para los aspirantes a cantantes: escucha al tío que mejor chulea arrastrando las palabras.
C.M.
|
2 de Noviembre de 2005
EL MUNDO.ES / METRÓPOLI
Cuando el legendario grupo de La Elipa arrancaba, en los 70, nunca debió plantearse grabar `unplugged`, tales eran su chulería y compromiso eléctrico. Pero los años pasan, los amigos se van (Toño, en el 87; Pepe Risi, en el 97) y Johnny Cifuentes mantiene vivo -y respetable- el legado de Burning a través de 16 clásicos imborrables, producidos impecablemente por Carlos Narea en clave acústica. Y es cierto que suena desconcertante de tan pulcro pero, con frases como «de rodillas, por detrás, es como te gusta más», no hay duda de que la actitud canalla permanece. Juan M. Bellver
|
12 de Diciembre de 2005
THE SENTINEL (WEBZINE)
Viejos conocidos, regresan a la actualidad con un álbum lleno de clásicos. Son 16 temas los que integran este trabajo, 16 canciones en acústico que repasan la historia de estos “Stones” de barrio, de un grupo sin mucha suerte, de un grupo con sentimiento que ha expresado a lo largo de su carrera el rock más callejero y gamberro.
Larga y dilatada carrera desde comienzos del 72, con grandes canciones, y con algún que otro altibajo sufrido en los miembros de la formación. En algunas ocasiones y aunque las comparaciones sean odiosas, me han parecido un grupo muy similar en cuanto a suerte y tristeza (en algunas ocasiones) a Los Secretos.
Señalar que la elección de estos temas ha sido realizada por seguidores de la banda a través de su página web. Para la producción han contado con la participación de Carlos Narea y se han rodeado de músicos como Osvi Grecco, Tito Dávila o Ñaco Goñi. También han contado con su amigo del alma Quique González quien canta a medias con Johnny “Esto es un atraco”. Después de la salida del álbum se meten en una exclusiva gira que combinará tanto salas como teatros.
¿Qué contar de Burning? Que llevan más de treinta años en el candelero, que son una auténtica banda de Rock & Roll, que han escrito verdaderos himnos y que han sobrevivido a tragedias personales y musicales de todo tipo.
Pero bueno, dejemos a un lado los malos rollos y hablemos de lo que se precia, en este caso, de un álbum editado en el 2005 lleno de buenos temas que a todos, nos sorprenderán gratamente.
Como apertura, una bella ejecución en una de las mejores canciones que han quedado en este disco: “Como un huracán”, melodía que te encoge el corazón con una armónica que suena maravillosamente. Continúa la vacilona “Jack Gasolina” sí, sí y los Stones cargando las pilas… Como tercer tema tenemos la popular “No es extraño que tú estés loca por mí”, en esta canción la ejecución a la guitarra por parte de Eduardo Pinilla (Coz, Ñu, Joaquín Sabina…), otro madrileño nacido en VicalvaRock. Es perfecta y hacen que te olvides de lo sosos que a veces son los acústicos.
Se detiene el ritmo para dar paso a “Las chicas del Drugstore”, la letra de esta canción siempre me ha parecido de lo más sucio y macarra, pero es que estas señoritas han existido de verdad. Sube el tono de nuevo y ahora nos vamos a dar el palo del siglo con el bardeo y la recortá, ese con el que hemos soñado todos, para podernos retirar de una puñetera vez… (al recuerdo me viene el Makinavaja): “Esto es un atraco”.
Llega uno de los momentos más íntimos: “Ojos de ladrón”, sólo ellos pueden hacer una canción de amor a una chica de la calle de este modo, ¡auténtica! “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?”, el tema que les abriría muchas puertas en su época más conocida y famosa gracias a la película de Fernando Colomo que lleva por título el de esta canción, donde además eran protagonistas junto a Carmen Maura.
“Weekend”, la voz de de Johnny, deja de lado el medio tono que más o menos marca en todo el disco y recobra su lado más rockero, aquí entran en juego todos los sonidos en plena ebullición, teclado, guitarra, armónica y una batería que marca todas las canciones perfectamente, otra vez los Stones están próximos.
Cómo no, no podía faltar “Madrid” (ah, no, sin vivir en Madrid no lo entenderás), aunque algunas canciones al ser interpretadas en acústico difieren en cuanto a su sonido original, y esta es una de ellas, quedan de lo más resultonas y sólo falta Mick Jagger haciendo coros.
Son las tres de la mañana y yo, sin poder dormir… “Una noche sin ti”, no tengo palabras para describir lo que ha representado esta canción en mi vida. (snif)
“Miéntelas” otro clasicazo cuya entrada me recuerda a alguna parte del acústico de M-Clan.
¿Tú no sabes quién soy? Pues ese mismo: “Jim Dinamita”, en la Elipa nací y Ventas es mi reino (siempre en el recuerdo Pepe Risi).
Llegó la noche, tiempo es de Rock and Roll, “Es decisión”, esa historia en la que nos metimos todos hace tiempo, una decisión creo que acertada por la que vivimos día a día. No paramos de mover el pié, y para ello suena “Nena”, “Lujuria” y para cerrar esta obra maestra el bailado por todos “Mueve tus caderas”.
Impresionante señores, una banda que vuelve a resurgir con estilo propio y acorde a los años que corren: BURNING, siempre os adoraré, sencillamente, recuerdos del pelo largo. Carlos Guillén “Dioforever”
|
15 de Noviembre de 2005
ROCK NACION (FANZINE) / Nº 51
Podríamos decirles ´clásicos´, pero aún tienen muchas balas guardadas en la recámara y una de ellas es revisar todos sus temas de siempre enfocándolos desde un punto de vista diferente, en acústico, donde estas canciones no pierden un ápice el feeling que siempre nos han ofrecido en eléctrico y que seguirán haciendo moverse a los fans de Burning.
Icono de todo lo que vino después, ´No es extraño´, ´¿Qué hace una chica como tú...´ o ´Mueve tus caderas´, conservan esa rabia, el macarrismo de este grupo de la Elipa en el que los años de experiencia hacen que cada nota, cada acorde, cobre una nueva dimensión en ´Dulces dieciséis´. Algunos cortes nos desvelan de dónde han bebido bandas como Babylon Chat o Bourbon en sus últimas referencias, ´Weekend´ o ´Como un huracán´ nos dan que son una clara influencia, en general, para el rock nacional, ya sea en eléctrico como en acústico.
También se dejan ellos atrapar, cobre todo en la guitarra de Eduardo Pinilla, de un cierto gustillo por Dire Strais, sino escúchate ´Las chicas del drugstore´, estando presente el sabor de Mike Olfield. Letras de la calle, las vivencias en definitiva de cada uno de nosotros, nuestras vidas que con elegancia nos ofrecen estos cuatro madrileños, cuna del mejor rock de barrio.
David Calderón.
|
28 de Octubre de 2005
SONIC WAVE
Los Burning regresan con un disco realizado al gusto de sus fans, ya que la selección de temas para este sorprendente trabajo acústico se hizo mediante una votación en la Web oficial de la banda. La verdad es que “Dulces Dieciséis” es uno de esos discos entrañables que no merece ni un ápice de discusión aunque esté realizado por una banda marcada por el rock and roll más urbano y por las guitarras eléctricas más que por sonidos acústicos. Pero los Burning son los Burning, y pueden hacer lo que les salga de las narices porque siempre van a tener un sitio reservado en nuestro corazón y, si además de eso, se sacan de la manga un disco acústico tan bien facturado como este, pues ya está todo dicho. La producción de Carlos Narea es impecable y la banda demuestra, que si llevan tantos años en eso tan difícil que es el rock and roll nacional, ajenos a modas y fieles a un estilo, no es sólo por la actitud canalla, macarra y chulesca del grupo, sino también por tener un montón de grandes temas que suenan bien tocados de cualquier manera. Ahí están “Como un huracán”, exquisita con las guitarras acústicas y que sirve para romper el hielo y avisarte de lo que viene, “Esto es un atraco”, para la que han contado con la colaboración de su amigo Quique González, el clásico “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?”, o “Jim Dinamita” por poner sólo algunos ejemplos de lo que vas a encontrar en un álbum que merece mucho la pena y que es un delito perderse. O esa es mi opinión.
Eduardo Izquierdo
|
15 de Enero de 2008
HOJA DE PROMOCIÓN ´BURNING´
|
25 de Septiembre de 2005
FOTO PROMOCIÓN 1
|
25 de Septiembre de 2005
FOTO PROMOCIÓN 2
|
25 de Septiembre de 2005
FOTO PROMOCIÓN 3
|
25 de Septiembre de 2005
FOTO PROMOCIÓN 4
|
25 de Septiembre de 2005
FOTO PROMOCIÓN 5
|
|